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ETAPA 15: GÜEMES - SANTANDER

Después de estar en el paraíso de Güemes, toca bajar a la tierra, o al infierno -para algunos- del albergue de Santander. A pesar de no ser un albergue especialmente recomendable, según algunas experiencias con algunos hospitaleros, se hace casi imprescindible parar en Santander, para apreciar la ciudad, y para no hacer una etapa excesivamente larga. Sin embargo, también hay ahora un albergue en Santa Cruz de Bezana, bastante recomendable. Cuando yo pasé ese albergue no existía, y dormí en una pensión.

Afortunadamente, ese descenso del paraíso al infierno se hace en una etapa celeste. Celeste mar, celeste nube, celeste cielo, verde césped, y gris acantilado. De las tres opciones que se aconsejan en Güemes, es indudable que se debe coger la variante no-señalizada, la de la costa, que te lleva por un paisaje sabroso, delicioso, en una etapa corta e intensa. 




A veces el día parece presentarse totalmente soleado, con una bruma baja que  parece no ser importante.

ETAPA 14: LIENDO - GÜEMES

Etapa asesina. Larguísima. Preciosa, pero eterna. De hecho, el "fallo" está en dormir en Liendo, mientras que las guías recomiendan dormir en Laredo, unos quilómetros después. De esta manera, la ruta se hace algo más corta. Sin embargo, la ruta de ayer era más corta, pero algo más aburrida. Ésta, sin embargo, es mucho más larga, pero muy muy distraída. Quizás recomiendo hacer una etapa más , y dormir en Santoña, que también tiene un albergue -privado y pequeño- pero que tiene muy buena pinta. Si no, esta etapa se hace muy larga, aunque variada. Tienes playa, camino, carretera, barquitas, centros turísticos, ciudades, ...de todo. Y el final, que es la guinda del pastel. Pero vayamos por partes.

Albergue de Liendo. Salida de madrugada. Queda una etapita larga larga.
Se empieza subiendo por la carretera, y teniendo que hacer algo de asfalto. Realmente, el camino por Cantabria está menos cuidado, y uno tiene que ir trampeando entre asfalto y caminos extraños de vez en cuando. De hecho, poco después, las flechas te llevan absurdamente a un pueblo que no tiene nada, y que es un desvío que, teniendo en cuenta la etapa que uno tiene por delante, desmoraliza bastante. 

A Laredo se llega desde arriba, viendo la amplisima playa, brutal cuando es bajamar.