Mostrando entradas con la etiqueta camino del norte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta camino del norte. Mostrar todas las entradas

ETAPA E: CORCUBIÓN - FISTERRA

Si uno aprende a conocerse, a conocer su ritmo, a saber llevar a su lado las personas que uno desea, y ha caminado correctamente, los finales siempre acaban siendo sencillos y felices. En este caso, si alguien ha tenido la suerte de dormir en Corcubión, la etapa se le presenta de una sencillez aplastante, de un paseo triunfal, de una llegada a Fisterra al estilo de los grandes ciclistas a la capital francesa.


Albergue de Corcubión. 

La primera horita consiste en un paseo con una leve subida hasta la población de Sardiñeiro. Las vistas, si hace buen día, consiste en moverse por un bosque leve, y a la llegada a Sardiñeiro uno acaba volviendo a recuperar las vistas del mar. 

Al fondo, Sardiñeiro

ETAPA C: MARIÑA - LOGOSO

Mini-etapa de tranquilidad. Encontrar un grupo que tenía pensado hacer las etapas con la misma tranquilidad y paz que tú siempre es agradable. 14 kilometritos de nada. Lo importante es caminar sin prisas, disfrutar de los paisajes, descansar con tranquilidad, y saborear los cafés, las comidas y las cenas. Hay que tener en cuenta también que en invierno los días son más cortos, hace más frío, y que hemos empezado hace tres días el camino. Aquel que venga de Irún, o Roncesvalles, se reirá de esta etapa, y hará dos en una. Adelante. Tiene su lógica. Pero yo disfruto del camino cuanto más lento, mejor. Perdóneseme.

La salida, después de muchos años sin haberlo hecho, fue en grupo. Ayer salimos mi amiga, yo, y nos acercamos a otra pareja. Pero la cena de ayer había ayudado a la cohesión del grupo, e hicimos prácticamente todo la ruta en un grupito bastante compactado. Bienvenido sea. 

El sol se levantaba tímidamente entre neblinas y y brumas. Eso ayudó para que hasta media mañana, aproximadamente, la luz del sol nos fuera acompañando pálidamente en nuestro camino. Un camino sencillo, y no muy largo. Las típicas agujetas del tercer día estaban ahí, pero nada especial con lo que no se pudiera tirar adelante.


Cementerio de Maroñas

La salida es llana, y por camino asfaltado. Algo tranquilo, y agradable para ir calentando los músculos. En un momento determinado, nuestro "capitán" -Eduardo, el peregrino de rojo pasión de las imágenes- que lleva muy recorrido este camino, nos iba avisando de los "falsos caminos": aquellos lugares donde las flechas nos hacen entrar a un pueblo innecesariamente, simplemente con la no siempre interesante idea de ver una iglesia pequeñita, o la menos inocente idea de pasar por delante de un bar, o una tienda concreta. De esa manera, ahorrándonos esas subidas y bajadas, esas entradas y salidas a pueblos extraños, conseguimos alcanzar a algún peregrino suelto que había salido media hora antes. 

El sol, que aparecía por primera vez en días, ayudaba a crear una luz preciosa.

ETAPA B: NEGREIRA - MAROÑAS



Albergue de Negreira, recién despierto. 

Amanecer en Negreira. Nos quedaba por delante una bonita etapa. El tiempo se prometía agradable, pero sin grandes descansos. La lluvia estaría presente, pero no de manera agresiva. La capa de agua era necesaria, pero no imprescindible.

Con mi amiga habíamos decidir salir al lado del grupo que se había formado ya en el día de ayer. Yo soy muy de andar a mis anchas, pero en este caso había buscado la compañía de una buena amistad, y no me parecía mal aceptar sus sugerencias. Yo sabía que tarde o temprano cada cual acaba andando a su ritmo, y que los nuestros se parecían. Acabamos, por lo tanto, saliendo de Negreira con un amanecer prometedor. 

Amanecer en Negreira. Iglesia a la salida, siguiendo el camino.

ETAPA A: SANTIAGO - NEGREIRA


Albergue de "Mundoalbergue"
Invierno. Santiago en Invierno está precioso. Con su color a piedra mojada. Con su lluvia eterna. Santiago, lluvia y gris son una misma cosa, en Invierno. 

Me decidí a hacer la última etapa del Camino de Santiago - la que va a Fisterra- con una amiga. Por primera vez, no iría solo. O al menos, no comenzaría solo, porque siempre acabas encontrando a alguien por el camino. 

Para dormir la noche previa en Santiago habíamos escogido Mundoalbergue. El sitio es bueno, agradable, barato, y céntrico. Se puede reservar en verano, y como prácticamente estaba vacío, escogimos unas camas dobles que te permiten dormir a tus anchas perfectamente. Tiene cocina, y un buen comedor donde hablar con peregrinos.

La salida fue, por lo tanto, con lluvia. No fue difícil encontrar las flechas que te llevaban a Fisterra, en una salida de la ciudad bonita, rápida, y por algún parque y rinconcito preciosos.


Salida de Santiago entre casas y parques.

ETAPA 39: PEDROUZO - SANTIAGO DE COMPOSTELA


Última etapa. No tengo apuntes. Mi libreta está en blanco. Con las prisas del avión, y los cuatro detalles que tenía que montar para el viaje de vuelta ese mismo día, no apunté nada. Escribo sobre mis recuerdos. Nunca he sido bueno en eso. Sin embargo, días como este quedan suficientemente marcados, como mínimo para recordarlos durante un tiempo relativamente prolongado. Haré lo posible.

Todo el mundo salió antes que yo. Si quieres llegar a la misa, es importante madrugar. Eso, o dormir en Monte do Gozo. Yo ya había vivido esa experiencia, la experiencia de llegar a la misa, de ver el botafumeiro. Fue terriblemente impactante. Sin embargo, ahora, al haberla vivido, ya no me veía con la urgencia de levantarme, correr, y llegar para sentir de nuevo esas sensaciones. Sintiéndome libre, escogí seguir mi ritmo. Mi manera de remarcar mi libertad era demostrar que yo no estaba atado a los horarios de nadie. 

Momento justo en en que, a la Salida de Pedrouzo, uno empieza  a internarse en el bosque

Así pues, cuando ya muchos habían marchado, y otros estaban ultimando los preparativos para salir, yo recién me estaba despertando. Tengo que reconocer que quizás me equivoqué. O no. Perdí unas cosas y gané otras. Luego explico los porqués. Sin embargo, a quien le quiera interesar la información, ya le aviso que la experiencia del botafumeiro, y de llegar a la misa del peregrino, es toda una experiencia, si no necesaria, sí al menos muy gratificante.

Las señales están mucho más presente en estas últimas etapas.

ETAPA 38: ARZUA - PEDROUZO

El camino francés es totalmente diferente a lo que estaba viviendo en el del norte. Te puede gustar o no: eso ya es una decisión propia de cada uno, porque lo que realmente importa no es lo que vives, sino adaptarse y disfrutarlo. Por ejemplo, una de las cosas positivas es que las posibilidades de conocer gente, y quizás de hacer amistades, son mucho más numerosas que en el del norte.

Albergue de Arzúa. Bonito por fuera, y bastante agradable por dentro. Merece la pena.
He desayunado en la placita central de Arzúa, plaza por la que en teoría pasé hace diez años, y que no recordaba en absoluto. Se sale por la calle principal, que es la calle del albergue, y que te lleva hasta el exterior de la población rápidamente.

Salida de Arzúa, pasando por la calle más antigua de la población.

ETAPA 37: SOBRADO DOS MONXES - ARZÚA


Nueva mañana nublada. Se había anunciado un día con posibilidades de sol, pero la mañana estaba nublada. Afortunadamente no llovía, y algo es algo. Pasear por el claustro, por la mañana, de madrugada, mientras los "bicigrinos" van preparando sus alforjas, los peregrinos de a pie desayunan, y el monasterio se despierta sin turistas...es un privilegio y un placer. 

Amanecer en Sobrado

La etapa, si el nublado aguantaba y no nos fastidiaba mucho el tiempo, se presentaba tranquila. Así lo será para los peregrinos que la hagan si el tiempo es bueno, en primavera. Hice algunas fotos en los alrededores, desayuné con algunos peregrinos en uno de los bares de enfrente, y comencé la ruta. Mientras te vas alejando, la vista atrás te deja unas deliciosas vistas del monasterio rodeado de los bosques...


ETAPA 36: MIRAZ - SOBRADO DOS MONXES

La etapa más dura de Galicia se suavizaba al haber dormido en Miraz, transformándola en una etapa de longitud aceptable. Si uno viene ya con toda la experiencia del camino, y en buen estado, puede permitirse unir esta etapa a la anterior, y hacerla toda de un tirón. Yo me la había organizado en dos partes, y me fue de fábula. Ya conté mis sufrimientos en la etapa anterior, al perderme, y al estar la ampolla en uno de sus momentos más deplorables. Mi arcángel Gabriel, el peregrino ibicenco-nórdico-reusenc me proporcionó un compeed amplio, para la planta del pie, que me alivió y me ayudó a superar esta etapa y la siguiente. Cuando quise comprarlo y devolvérselo, ya no lo volví a ver. Es lo que tienen los arcángeles. Pero eso será en la próxima etapa. 

Salimos de Miraz con un amplio desayuno y fuertes abrazos de nuestros hospitaleros ingleses. Nuestra conquista del territorio inglés fue dura, pero efectiva, y la despedida fue afectuosa. 

Para seguir el camino hay que seguir unos metros atrás.

La mañana amenazaba lluvia, y a pesar de que la dura subida no tenía mucha tierra, sino fragmentos de asfalto o piedra, uno no podía dejar de desear que apareciera de una vez un sol abandonado hace días en Ribadeo. Efectué poco a poco la súbida, rodeado de un paisaje extraño, muy especial, sin bosque, sin árboles, por primera vez en mucho tiempo, rodeado de un mar de genista florecida entre piedras, todo un mar amarillo alrededor maravilloso, pero misterioso, casi lunar -si es que en la luna se pudiera cultivar la genista-.

Foto en blanco y negro para entender lo escrito en la roca. La original, a laderecha

Aquí tenemos la misma foto, pero en color.

Paisaje de la parte alta. Sin árboles, todo se me hacía muy raro. 

ETAPA 34: VILALBA - BAAMONDE

Etapa bonita y sencilla, pero dura por las condiciones climatológicas, y por la evolución de mi mini-ampollita, que va evolucionando negativamente. Me preparé bien el pie, cubriendo la planta del pie con un compeed para que lo que podía convertirse en una ampolla estuviese más calmado. Intento frustrado, como veremos más adelante.

Después del desayuno amplio en el bar del polígono donde se encuentra el albergue de Vilalba, me lancé en ruta hasta el centro histórico de la ciudad. Ciudad pueblo donde nació Fraga, gran defensor del camino. Pasas por el centro histórico rodeando la torre de Andrade, y la iglesia, y he comenzado la verdadera ruta. 

Torre de Andrade, en Vilalba

Es fácil perderse en Vilalba, ya que las flechas son escasas y se desdibujan entre los coches

Los alrededores de vilalba son preciosos y bien cuidados. Se nota que fue la ciudad natal del presidente de la Xunta durante muchos años, y que muchas subvenciones se desviaron en unos jardines preciosos en sus cercanías. Sin embargo, ya allí podemos apreciar los primeros problemas del clima: todo estaba saturado de lluvia, todo el ambiente exhumaba agua  en todas sus variaciones, al igual que ayer. 

El cauce iba llenito llenito...


La ruta continuaba por la tierra "cha", o la tierra "chof", como se acabó convirtiendo. En varias zonas, los riachuelos que rodeaban los paisajes se estaban desbocando, y el agua salía levemente por los laterales. El area de recreo se mantenía, pero todo estaba al borde de la saturación absoluta.


Alrededores de Vilalba. Zona de recreo.

ETAPA 33: GONTÁN - VILALBA

"Etapa corta, agradable y fácil" decían las guías. Y cómo cambia todo dependiendo del tiempo, de tu estado anímico, de tus ampollas, de tus soledades. Segundo día de lluvia interminable. Botas mojadas. Por lo tanto, calcetines húmedos desde el primer quilómetro. Eso sí, soy consciente que esta etapa bajo el sol, o con un clima agradable para el paseo, puede ser indescriptible. Para mí lo fue. Una de las etapas más bonitas del camino. Pero no por ello una etapa densa e intensa. 

Interior del Albergue de Gontán. Limpio, nuevo, con espacios para descansar y hablar.

Me despedí del maravilloso albergue de Gontán (Abadín), con tranquilidad, quietud, dejando a mis compañeros portugueses medio dormidos aún. Yo había desayunado allí, y mi arcángel Rafael hacía rato que había marchado. La pereza de salir con lluvia era alta, pero sabía que el camino era largo, y no me podía relajar. El día antes había llegado casi rozando el anochecer, y no podía retardar más la partida.


Exterior del Albergue de Abadín.

ETAPA 32: LOURENZÁ - GONDÁN (ABADÍN)

La dureza del camino no está en los quilómetros, ni en la lluvia, ni en las piedras. La dureza del camino se encuentra en algún sitio de nuestro interior. Pero, lógicamente, la compañía -o la falta de ella-, la lluvia, los quilómetros, las agujetas, las ampollas, ayudan e inciden en mellar la fuerza que uno pueda tener para seguir caminando absurdamente, para mantener la constancia de recorrer quilómetros paso a paso.

Etapa dura la de hoy. Asumo mi equivocación. Mondoñedo queda en el primer tercio de la etapa, y descansar en Mondoñedo hizo que el resto de la etapa se me hiciera eterno. Pero vamos por partes.

Albergue de Lourenzá.

El camino hasta Mondoñedo ha sido, de hecho, bastante correcto. Ha empezado lloviendo, y la lluvia iba haciendo mella, pero se podía soportar. Era una lluvia ligera y agradable. Uno podía ir circulando entre caminos, y parte de carreteritas. Se veían casas. De vez en cuando volvía a llover, pero había momentos en que también se podía uno quitar la capa de lluvia y hacer fotos con cierta tranquilidad.

El camino, que en sus mejores lugares, también estaba embarrado.

ETAPA 31: RIBADEO - LOURENZÁ

Salir en primavera de Ribadeo no significa lo mismo que salir en verano. Sin embargo, en verano es posible que llueva, y en primavera, casi seguro. Me levanté con lluvia, una lluvia suave, pero que se me presentaba como protagonista induscutible de la última parte del camino. 

Así que salí del albergue, vestido, por primera vez, con capa de agua y chubasquero con pantalones impermeables. La salida de Ribadeo es poco clara, pero había un papelillo en el albergue donde se anunciaba un hostal, y que tenía marcado el camino por el pueblo, así que me fue muy útil. 


la lluvia cubria todo el terreno, amenazando quedarse todo el día. Sin embargo, no fue así. Pero, sin duda, iba a ser una buena prueba inicial para ver cómo me iba a encontrar caminando bajo la lluvia. Con los pantalones de agua, el chubasquero, y la capa de agua, todo fue correcto. Las botas se me acabaron humedeciendo, pero no fue grave. La capa de agua fue perfecta para que la humedad no entrara en la ropa.

Desde Ribadeo, vas ascendiendo lentamente, hasta tener unas vistas agradables. Vistas que sirven para descansar de la suave pero persistente subida. En el camino no solo se debe mirar para adelante, que es el objetivo, sino para detrás, sobretodo si es para tener vistas dulces como las de aquí. Aplíquese a la vida, también, si se desea.


Salida de Ribadeo. Vistas de la Bahía.

ETAPA 30: TAPIA - RIBADEO


Amanecer maravilloso, lleno de nubes, y momentos deliciosos que se han convertido ya en buenos recuerdos. Todos, sabiendo la importancia e imponencia del momento, salimos a desayunar en el exterior, mientras nos ibamos preparando para la partida.
Se convierte en un pecado no querer desayunar en el exterior, con estas vistas.
Mis compañeros, observando el amanecer.

ETAPA 29: PIÑERA - TAPIA DE CASARIEGO


Día bastante tranquilo. He salido de Piñera pronto, y con la intención clara de no perder mucho tiempo en paradas innecesarias. He ido, por tanto, con cierta diligencia, haciendo las fotos necesarias, pero parando solo unos minutos para descansar y tomar algo de fruta. 

Preparando las cosas para salir. La gente suele ultimar detalles en el comedor para no despertar a la gente  en los dormitorios.


Amanecer. Las nubes nos acompañarían prácticamente todo el día, amenazando lluvia.

ETAPA 28: CADAVEDO - PIÑERA

A veces hay etapas que, aunque no sean la última, te van marcando ya el final de un proceso. Yo, a dos etapas de acabar mi camino, que quería frenar este año en Ribadeo, he comenzado hoy a sentir esas sensaciones. Sensación de despedida, sensación de alejarse, de no inmiscurse, de irse preparando para el adiós, y que sin querer, te lleva a no hacer tantos saludos como al principio. Ves a los nuevos peregrinos con alegría, abierto, pero sabiendo que no vas a tener una relación especialmente íntima con ellos, y eso te aleja, te sitúa en otra dimensión, en una especie de burbuja.

La soledad muchas veces es bella, pero solo en algunas ocasiones es retratable.

ETAPA 27: SOTO DE LUIÑA - CADAVEDO

Salí de Soto de Luiña en la oscuridad, sólo, sabiendo que pronto me encontraría a mis compañeros peregrinos. El hospitalero nos había instruido perfectamente de cómo comenzar la etapa, y qué caminos evitar, y qué caminos coger. En esta zona el camino no siempre está bien marcado, e incluso a veces está marcado por unas sendas que son difíciles de transitar, porque no se limpian a menudo, y es difícil pasar a través de ellas. De todas maneras, siempre es más agradable que ir al lado de la carretera.

La etapa en general es muy agradable, entre bosques muy frondosos, y algo de carretera. Como he dicho, los caminos están poco cuidados, per aun así me fueron más útiles y agradables que la carretera. Sólo la ortigas fastidian un poco. 

Los ciclistas se ven, pero...¿dónde está el camino?

ETAPA 26: AVILÉS - SOTO DE LUIÑA

Como el día anterior me lo había tomado de descanso, y no había dormido en el albergue, al día siguiente, para poder localizar el camino, cogí el autobús urbano hasta la salida a Piedras Blancas. Allí justo encontré el camino, y me añadí, dispuesto a continuar con ánimo renovado y  muchas fuerzas. De todas maneras, tenia cierto temor a ver cómo se comportaría mi talón de Aquiles después del descanso, y no tenía claro si llegaría  bien a Soto de Luiño, o si me quedaría a medio camino. 

Pronto me di cuenta de que mi talón de Aquiles se encontraba perfecto. Con un ritmo agradable conseguí alcanzar a dos jóvenes peregrinas que acababan de comenzar en Oviedo. Fue ahí cuando me di cuenta de que había llegado el momento español. Las vacaciones de Agosto abren la veda a que la gente se lance a hacer el camino, comenzándolo desde diversos sitios.


A partir del 1 de Agosto el número de pregrinos se incrementa, y uno va encontrando usualmente compañeros de viaje.

ETAPA 25: DEVA - AVILÉS

No voy a seguir la explicación de esta etapa sin decir dos cosas. En primer lugar, recomendar fervorosamente que la gente no haga esta etapa, a no ser que sea terriblemente consciente de lo que va a hacer. Es una etapa totalmente insulsa, absurda, que te lleva al lado de nacionales con camiones, o por las afueras de Gijón, rodeando grandes industrias de acero, cimenteras...lo más espantoso que se le puede hacer a un entorno natural. Es por eso que esta etapa es una especie de "minuto de silencio", de etapa de luto, por todo lo que se ha destrozado.

Si a pesar de eso, te decides, como yo, a hacer la etapa, la segunda recomendación tiene que ver con su longitud. A pesar de que el camping de Deva es recomendable, por lo agradable del lugar, tener que llegar a Gijón y atravesar la ciudad hace que la etapa se eternice de manera muy desagradable. Y puesto que Avilés es también una ciudad que merece la pena pasear, lo aconsejable sería dormir en el mismo Gijón. Queda dicho.

Lo bueno de este día es que he conseguido juntar todo lo malo en un único día. 

1º La ruta sale del camping y en vez de llevarte hasta Gijón, te va llevando exactamente por la zona contraria, dando una vuelta absurda por toda una zona residencial que se alarga innecesariamente.

2. Una vez en Gijón, en vez de flechas te encuentras con las típicas conchas metálicas en el suelo, que desaparecen después de alguna obra del suelo o remodelación. Por lo tanto, es fácil perderse. Lo mejor es seguir la playa, y allí preguntar en la oficina del turismo por el Camino de Santiago y la salida. El camino se alarga algo, pero se ahorra tiempo.

Típica concha en Gijón que nos marca el camino. Difícil de ver.

ETAPA 24: SEBRAYO - DEVA

La etapa de hoy suele ser un día de despedidas. El camino del norte se bifurca, y a media altura de esta etapa uno debe escoger si quiere escoger el camino primitivo, que te lleva a Oviedo y que va por el interior, o si quieres seguir viendo la costa, llegando, por Avilés, hasta Ribadeo. David, de Belgica, había escogido el camino primitimo,  mientras que Eva y yo habíamos escogido la segunda ruta.

El albergue de Sebrayo, de madrugada. Se huele ya la cercanía a Galicia, porque  es del mismo estilo que los de la Xunta. 

ETAPA 23: SAN ESTEBAN DE LECES - SEBRAYO

Día de Orvallo. El orvallo es una de las múltiples maneras de llamar a la lluvia ligera del norte. Orvallo en Asturias, sirimiri en el País Vasco, aguarrías en Cantabría, o calabobos en la castilla norteña. En el norte la lluvia está bien educada, y visita frecuente pero pausadamente los campos. En mi tierra, Cataluña, las cosas no son así, y como decía Raimon "la pluja no sap ploure: o plou poc, o plou massa" - la lluvia no sabe llover: o llueve poco, o llueve demasiado-. Las sequías o las riadas son algo típico en la fachada levantina, desde las riadas del 62 en Terrassa, mi ciudad, hasta las grandes inundaciones que antaño ha habido en Valencia. 

Salida del albergue de San Esteban de Leces. Madrugada de orvallo.
Sea como sea, este día se levantó como día de orvallo. Ya la noche ha estado mojándolo todo, pero el día se mantuvo así. Los días de lluvia suave cansan mucho menos que los días de sol, pero son muy incómodos.  Todo está mojado, no se puede secar nada de la ropa del día anterior, y además te rompe el ritmo, no sabiendo cúando ponerte el chubasquero, cuando quitártelo, cuando parar porque está arreciando, o cuando seguir porque en breve va a parar.