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ETAPA 4: ORIO - ZUMAIA


Nos hemos levantado tranquilamente para encontrar un Orio dormido, gris metal en sus aguas,  verde oliva en sus sombras y bosques. Esas cosas pasan en el País Vasco. Sea verano, o invierno, el día siempre se presenta como una sorpresa, y en muchas ocasiones la sorpresa es gris. La salida, por lo tanto, fue medio humeda, medio lluviosa, y se acompaña de bosque y verde hasta Getaria. 


Orio de madrugada gris y plata.



Allí, a la llegada de un camping, se plantea una variable. Uno puede escoger ir por el Camino de Santiago oficial, dejando el camping a la izquierda, o escoger el GR, que baja por la costa. Escogí la opción del GR, pensando que sería la mejor opción, y acerté. La recomiendo encarecidamente. Las vistas a la llegada de Zarauz han sido espeluznantemente buenas. La simplicidad de colores era deliciosa, a pesar de no haber un sol que los resaltara. El cielo se llenaba de un juego de azules que iban variando dependiendo de como se iban moviendo las nubes, y eso hacía que la luz reincidiera de manera muy variada en el mar, haciendo que los turquesas fueran evolucionando de manera hipnotizante. En tierra, los verdes y los amarillos daban el complemento ideal a la pareja mar-cielo.



ETAPA 3: SAN SEBASTIÁN (DONOSTI) - ORIO

La Salida de Donosti es deliciosa, dulce, aunque algo dura. Las playas solas, despertándose, con un frescor cálido que te abraza y te electriza al mismo tiempo, te dejan una extraña sensación de magnetismo que te intenta atrapar. No es extraño ver algún peregrino en la playa  absolutamente vacía, meditando su despedida.
   
Playa de Ondarreta. Salida al amanecer. Soledad ordenada.