Nos hemos levantado tranquilamente para encontrar un Orio dormido, gris metal en sus aguas, verde oliva en sus sombras y bosques. Esas cosas pasan en el País Vasco. Sea verano, o invierno, el día siempre se presenta como una sorpresa, y en muchas ocasiones la sorpresa es gris. La salida, por lo tanto, fue medio humeda, medio lluviosa, y se acompaña de bosque y verde hasta Getaria.
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| Orio de madrugada gris y plata. |
Allí, a la llegada de un camping, se plantea una variable. Uno puede escoger ir por el Camino de Santiago oficial, dejando el camping a la izquierda, o escoger el GR, que baja por la costa. Escogí la opción del GR, pensando que sería la mejor opción, y acerté. La recomiendo encarecidamente. Las vistas a la llegada de Zarauz han sido espeluznantemente buenas. La simplicidad de colores era deliciosa, a pesar de no haber un sol que los resaltara. El cielo se llenaba de un juego de azules que iban variando dependiendo de como se iban moviendo las nubes, y eso hacía que la luz reincidiera de manera muy variada en el mar, haciendo que los turquesas fueran evolucionando de manera hipnotizante. En tierra, los verdes y los amarillos daban el complemento ideal a la pareja mar-cielo.




