A veces hay etapas que, aunque no sean la última, te van marcando ya el final de un proceso. Yo, a dos etapas de acabar mi camino, que quería frenar este año en Ribadeo, he comenzado hoy a sentir esas sensaciones. Sensación de despedida, sensación de alejarse, de no inmiscurse, de irse preparando para el adiós, y que sin querer, te lleva a no hacer tantos saludos como al principio. Ves a los nuevos peregrinos con alegría, abierto, pero sabiendo que no vas a tener una relación especialmente íntima con ellos, y eso te aleja, te sitúa en otra dimensión, en una especie de burbuja.
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| La soledad muchas veces es bella, pero solo en algunas ocasiones es retratable. |