Me desperté tranquila y sosegadamente, por dos razones. La primera es que había tomado la decisión de recortar la etapa. La segunda es que, como ya os he dicho en la etapa anterior, había dormido en una habitación de Santa Cruz de Bezama, para no dormir en Santander y tenía el desayuno pagado en el bar, que abría a las ocho. A pesar de que la opción más recomendable sea ir hasta Boo de Piélagos, por el espíritu peregrino que tiene, a 5 km más, no puedo dejar de aceptar que el trato en Santa Cruz de Bezama fue extraordinario. Son varias habitaciones en un piso, muy limpias, claras, nuevas, y Montse, la chica que lo regenta, es muy agradable. Sin embargo, para aquel que salga de Santander, o del mismo Santa Cruz, a lo mejor le interesaría madrugar un poquito más, porque Santillana es precioso, y merece la pena llegar con cierto tiempo para descansar y pasear por sus calles.
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| Manifestación de vacas indignadas por la subida del iva en el pasto. |