Como el día anterior me lo había tomado de descanso, y no había dormido en el albergue, al día siguiente, para poder localizar el camino, cogí el autobús urbano hasta la salida a Piedras Blancas. Allí justo encontré el camino, y me añadí, dispuesto a continuar con ánimo renovado y muchas fuerzas. De todas maneras, tenia cierto temor a ver cómo se comportaría mi talón de Aquiles después del descanso, y no tenía claro si llegaría bien a Soto de Luiño, o si me quedaría a medio camino.
Pronto me di cuenta de que mi talón de Aquiles se encontraba perfecto. Con un ritmo agradable conseguí alcanzar a dos jóvenes peregrinas que acababan de comenzar en Oviedo. Fue ahí cuando me di cuenta de que había llegado el momento español. Las vacaciones de Agosto abren la veda a que la gente se lance a hacer el camino, comenzándolo desde diversos sitios.
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| A partir del 1 de Agosto el número de pregrinos se incrementa, y uno va encontrando usualmente compañeros de viaje. |

