La ruta en sí no ha estado nada mal. Ha sido una rutita agradable y sin especiales subidas ni bajadas. La mañana en Gernika apareció dormida, nublada, pero en el País Vasco una mañana así engaña. A veces es rocío y humedad que, conforme van pasando las primeras horas, desaparece evaporandose en nubecitas blancas. Otros días parece que va a amanecer igual, pero la humedad se acaba apelmazando, se encariña con la tierra, y acaba abrazando las montañas, y dejando el cielo totalmente cubierto durante todo el día.
