Día de despedidas, éste. Generalmente Bilbao suele ser una ciudad grande, y eso hace que se convierta en punto clave de finales de ruta, y de comienzos. Aquí acaban mis compañeras de Mataró, y muchos otros que nos han acompañado a lo largo de la etapa.
La ruta es especialmente sosa. La subida al alto de Avril es dura, pero bonita, y hasta la bajada a la iglesia de Begoña todo está bastante lleno de naturaleza, y se convierte en un paseo agradable a la vista, rodeado de la típica naturaleza pre-urbana. Si tienes suerte se puede hacer una bonita foto de toda la ría de Bilbao, pero generalmente sacarás una preciosa toma... de un espeso mar de niebla.

