Mostrando entradas con la etiqueta Vilalba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vilalba. Mostrar todas las entradas

ETAPA 34: VILALBA - BAAMONDE

Etapa bonita y sencilla, pero dura por las condiciones climatológicas, y por la evolución de mi mini-ampollita, que va evolucionando negativamente. Me preparé bien el pie, cubriendo la planta del pie con un compeed para que lo que podía convertirse en una ampolla estuviese más calmado. Intento frustrado, como veremos más adelante.

Después del desayuno amplio en el bar del polígono donde se encuentra el albergue de Vilalba, me lancé en ruta hasta el centro histórico de la ciudad. Ciudad pueblo donde nació Fraga, gran defensor del camino. Pasas por el centro histórico rodeando la torre de Andrade, y la iglesia, y he comenzado la verdadera ruta. 

Torre de Andrade, en Vilalba

Es fácil perderse en Vilalba, ya que las flechas son escasas y se desdibujan entre los coches

Los alrededores de vilalba son preciosos y bien cuidados. Se nota que fue la ciudad natal del presidente de la Xunta durante muchos años, y que muchas subvenciones se desviaron en unos jardines preciosos en sus cercanías. Sin embargo, ya allí podemos apreciar los primeros problemas del clima: todo estaba saturado de lluvia, todo el ambiente exhumaba agua  en todas sus variaciones, al igual que ayer. 

El cauce iba llenito llenito...


La ruta continuaba por la tierra "cha", o la tierra "chof", como se acabó convirtiendo. En varias zonas, los riachuelos que rodeaban los paisajes se estaban desbocando, y el agua salía levemente por los laterales. El area de recreo se mantenía, pero todo estaba al borde de la saturación absoluta.


Alrededores de Vilalba. Zona de recreo.

ETAPA 33: GONTÁN - VILALBA

"Etapa corta, agradable y fácil" decían las guías. Y cómo cambia todo dependiendo del tiempo, de tu estado anímico, de tus ampollas, de tus soledades. Segundo día de lluvia interminable. Botas mojadas. Por lo tanto, calcetines húmedos desde el primer quilómetro. Eso sí, soy consciente que esta etapa bajo el sol, o con un clima agradable para el paseo, puede ser indescriptible. Para mí lo fue. Una de las etapas más bonitas del camino. Pero no por ello una etapa densa e intensa. 

Interior del Albergue de Gontán. Limpio, nuevo, con espacios para descansar y hablar.

Me despedí del maravilloso albergue de Gontán (Abadín), con tranquilidad, quietud, dejando a mis compañeros portugueses medio dormidos aún. Yo había desayunado allí, y mi arcángel Rafael hacía rato que había marchado. La pereza de salir con lluvia era alta, pero sabía que el camino era largo, y no me podía relajar. El día antes había llegado casi rozando el anochecer, y no podía retardar más la partida.


Exterior del Albergue de Abadín.