Si uno aprende a conocerse, a conocer su ritmo, a saber llevar a su lado las personas que uno desea, y ha caminado correctamente, los finales siempre acaban siendo sencillos y felices. En este caso, si alguien ha tenido la suerte de dormir en Corcubión, la etapa se le presenta de una sencillez aplastante, de un paseo triunfal, de una llegada a Fisterra al estilo de los grandes ciclistas a la capital francesa.
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| Albergue de Corcubión. |
La primera horita consiste en un paseo con una leve subida hasta la población de Sardiñeiro. Las vistas, si hace buen día, consiste en moverse por un bosque leve, y a la llegada a Sardiñeiro uno acaba volviendo a recuperar las vistas del mar.
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| Al fondo, Sardiñeiro |


